Las Kellys: una compleja realidad laboral a la que no podemos dar la espalda

¿Se imaginan cobrar 1,5 euros por limpiar una habitación? ¿Aceptarían incrementar su jornada laboral por encima de los límites acordados en el contrato para no perder su puesto de trabajo? ¿Y si les digo que ese aumento de horas no estaría ligado a un incremento salarial?

Es difícil que a día de hoy todavía no hayamos oído hablar en algún medio de comunicación o en alguna tertulia a pie de calle de “Las Kellys”. Quién más y quien menos sabe que este apelativo se corresponde con el nombre de uno de los colectivos de trabajadoras en  lucha que últimamente ha salido a la calle a defender sus derechos laborales. No obstante, y aunque como digo cualquier persona sería capaz de asociar a este colectivo con la lucha obrera, no mucha gente conoce la compleja realidad laboral de estas trabajadoras.

Durante décadas, las limpiadoras de hotel han sido esas trabajadoras silenciosas que eliminaban cualquier rastro de que hubiésemos pasado por una habitación. Trabajadoras incansables, miles de estas mujeres – sí, mujeres, no nos engañemos – han tenido que soportar día tras día el menosprecio de una sociedad machista que infravaloraba el trabajo y el esfuerzo invertidos para mantener en buen estado las instalaciones hoteleras.

En este contexto, pensarían los más optimistas, estas trabajadoras, que representan entre el 20 y el 40% de la plantilla total de un hotel, deberían tener unas condiciones laborales estables y dignas, así como una remuneración a la altura de los beneficios que genera uno de los sectores más potentes de nuestro país. Al fin y al cabo uno de los aspectos más importantes del sector turístico es la imagen ¿o no?

No obstante la realidad a día de hoy es bien distinta a esa imagen de un sector turístico boyante que nos venden los medios de comunicación. Con las empresas multiservicio desatadas – se estima que precarizan el trabajo de más de 500.000 personas en nuestro país – las limpiadoras de hotel están viendo reducidos sus derechos a pasos agigantados. Jornadas laborales de ocho horas o más cuando los contratos son de cuatro o seis horas, salarios que en ocasiones no superan los 600 euros e impago de las horas extras representan la dura realidad a la que ven sometidas cada día miles de trabajadoras. El dato asusta: entre 1,5 y 2 euros por habitación. Echen cuentas.

Por si esto fuera poco, el afán del sector hotelero por externalizar los servicios que son de su responsabilidad – todo hay que decirlo – está contribuyendo a servir en bandeja de plata los derechos y la dignidad de las trabajadoras a estas mismas empresas multiservicio que precarizan el trabajo. Empresas que a su vez se han visto favorecidas por la reforma laboral del Partido Popular. Simio no mata simio. Casta enriquece a casta.

Las jornadas interminables y la precariedad salarial son los dos principales problemas de estas trabajadoras, pero esto no acaba ahí. Días interminables realizando un trabajo duro y penoso suponen para muchas de estas mujeres multitud de achaques físicos. Un par de capsulas de ibuprofeno y una buena dosis de esfuerzo físico y mental mitigan la artritis, los dolores de espalda y las hernias discales con las que muchas de estas mujeres conviven diariamente. En esas condiciones de trabajo sería inaudito – o debería serlo – que no se contemplaran por convenio la jubilación anticipada y las enfermedades profesionales. Pero claro, a estas alturas de la película no les sorprenderé si les digo que esto no es así.

Detrás de todo esto, como ya les he anticipado hace algunas líneas, esta la última gran reforma laboral, la del año 2012 impulsada por el gobierno de Mariano Rajoy. Como solo una “reforma” del Partido Popular podría, el nuevo marco legal permite entre otras cosas que el convenio de empresa prevalezca sobre el del sector, lo que ha permitido expandirse sin límites a las empresas multiservicio y lo que, en última instancia, supone un descenso de hasta 500 euros mensuales en el sueldo de las trabajadoras. Detrás quedan las historias de lucha y sacrificio de mujeres que únicamente quieren una vida digna para ellas y sus familias.

Pasados los meses más intensos del verano – en los que por cierto el sector turístico ha batido récords – y llegado septiembre, la situación no ha cambiado. Abandonadas por el gobierno y por los sindicatosUGT tiene un preacuerdo con la patronal hostelera -, “Las Kellys” no han tenido otra opción que la de salir a la calle a defender sus derechos, la última vez el pasado día 6. En un país en el que cada día el trabajo es más precario, es necesario que la clase trabajadora comience a tejer esos lazos de fraternidad popular y de solidaridad obrera tan necesarios en tiempos difíciles. Debemos estar con “Las Kellys.

La solución en muchos de estos casos pasa por derogar la reforma laboral, pero ese no es el único paso. Como sociedad debemos impulsar políticas que protejan a los trabajadores de cualquier empresa que promueva la explotación y la precariedad como vías de enriquecimiento propio. Se deben blindar los derechos de los trabajadores al tiempo que se regulariza el papel que tienen las empresas multiservicio en los diferentes sectores económicos. No solo está en juego la dignidad de estas trabajadoras y de los que sobreviven cada día en unas condiciones similares, si no el presente y el futuro de la lucha obrera en este país.

Para acabar, no puedo olvidarme de otros tantos colectivos que actualmente están luchando contra las sucesivas reformas del Partido Popular, las cuales han precarizado su trabajo hasta el límite de la dignidad humana. Taxistas, vigilantes de seguridad, conductores de ambulancia, empleados de grandes multinacionales, sanitarios, autónomos, profesores, la lista es interminable… Es el momento de trabajar juntos, de apelar a esa solidaridad obrera y a esa fraternidad popular en pos de un futuro mejor. No solo se trata de derogar una reforma laboral infinitamente injusta, se trata de acabar con la precariedad; se trata de derogar la esclavitud.

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Autor: Hermán Pinedo Sánchez

Facebook: Hermán Pinedo Sánchez

Twitter: @hermanpinedo90

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